RECORDEMOS… EN EL CAPÍTULO ANTERIOR avanzaba que vivimos en la era de las nuevas tecnologías. El móvil es nuestro mejor amigo, nuestro novio/a, nuestro GPS, nuestra tienda,… Sin él nos vemos algo perdidos (a ver quién encuentra hoy una calle sin él) y ya no digamos como nos quedemos sin batería ¡Ya no hay cabinas de teléfono desde las que llamar si se nos apaga “el imprescindible”! Tanto nos absorve que ya no despegamos los ojos de la pantallita ni queriendo… Y así pasa lo que pasa que ¡nos engoma el cerebro!
     
     ¿Necesitas un chute de energía? ¿Tienes un día de cuerpo “engomao”? ¿Es de esas jornadas en las que parece que no te despiertas ni dándote una ducha tan fría que te congela hasta las neuronas? ¡Pues cómete un queque! EL QUEQUE! Mira el VÍDEO COMPLETO PARA QUE CONOZCAS LAS FANTÁSTICAS PROPIEDADES REVITALIZANTES DEL JENGIBRE, LA MANZANA Y LA ZANAHORIA. ¡Y todo al horno!
     ¡Buenos días, bizcochines! Digo buenos días porque escribo en domingo, son las 12 de la mañana y por fin, después de dos semanas intentando encontrar un hueco para redactar esta entrada del blog, he tenido un fantástico y soleado domingo libre que me ha permitido disfrutar con cada letra que escribo para compartir con vosotros esta receta.
     Una receta que, además de DESPERTARNOS, DESPEJARNOS Y DESPEINARNOS (jejeje, no despeina,es broma) pues, además de todo eso, está, como dice un adorable dueño de un bar de Tenerife donde viví un añito (yo soy de la isla de enfrente, Gran Canaria)… ESTÁ DE MUERRRTE LEEENNNNTA!!! Dios mío, pero qué rico sale este bizcocho, y lo más alucinante… ¡ESTÁ JUGOSÍSIMO! Yo diría que es… ¡HASTA REFRESCANTE!
     Pues me animé a elaborarlo y lo que hice fue sustituir una parte de algunos ingredientes, en concreto el azúcar y la harina, por sus HERMANITAS INTEGRALES! Pero sólo una parte, la tercera parte. Y ¿por qué insisto? Pues porque probé a hacerla mitad y mitad y…nop, no sale para nada igual de jugoso, aunque como siempre, todo es cuestión de gustos.
     ¿VAMOS AL LÍO? Venga, ve a por el mandil que ¡EMPEZAMOS! Empezamos a elaborar la receta que HARÁ LAS DELICIAS DE LOS AMANTES DEL JENGIBRE! ¡Ouuu, yeah!
     Esta receta que les pongo a continuación es mi adaptación de esta otra del blog Comilonas, hay quienes le añaden Ginger Ale, pero en este caso lo he hecho sin esta bebida y con un toque, como les dije, integral.
** NECESITAMOS (Ingredientes): para un molde de 25 cm, salen unas buenas 10 raciones.
  • 3 huevos medianos
  • 300 gramos de harina de trigo (de estos, sustituí 100 gr. por harina integral)
  • 300 gramos de azúcar blanca (hice lo mismo, sustituí 100 gramos por azúcar moreno integral de caña. ¡Ñaaam! ¡Me encanta!)
  • 300 ml de aceite de girasol 
  • 50 gramos de Jengribre fresco
  • 100 gramos de manzana rallada
  • 150 gramos de zanahoria rallada o bien picada.
  • 15 gramos de levadura en polvo (= 1 cucharada sopera)
  • 1 cucharadita (de las de café) de canela
  • 1 cucharadita (de las de café) de vainilla en pasta (o de extracto)
  • Una pizca de sal



** Elaboración:

1. Engrasamos y enharinamos el molde (yo utilizo un spray que es ¡una maravilla! Cómodo, rápido y limpio)

2. Rallamos la zanahoria, la manzana y el jengibre fresco y apartamos
Tamizamos los 300 gramos de harina, la canela, la sal y la levadura (si has elegido la opción de los 100 gramos de harina integral pues esos 100 gramos no los tamizamos, claro, que nos quedamos sin todas las cascaritas de la fibra! Ja, seguro que más de uno habrá pensado que eso no hace falta decirlo, pero ésta que está aquí, hace muchos años lo hizo! Jajaja! Por eso, porque a veces nos falta un buen bizcocho que nos espabile en esos momentos en los que las neuronas hacen de las suyas! jajaj!)
3. Precalentamos el horno a 180 graditos estupendos (ya saben que yo nunca precaliento el horno primero porque entre tamizar, pesar y esas cosas, en vez de 10 minutos lo tenemos el doble, y ¡hay que “ahorrá”!). Yo, como mi horno tiene ventilador sí o sí (chacho, un lío porque no se le puede desactivar y hay recetas en las que es un rollo tanto aire para aquí y para allá) pues si es con ventilador, baja unos graditos, a 160 grados es perfecto
4. Batimos los tres huevos con el azúcar (o los azúcares, si has elegido combinarlas como yo) hasta que quede una crema esponjosa y de un amarillo pastel de lo más apetitoso
Añadimos el aceite de forma gradual
5. Añadimos la zanahoria, manzana y jengibre que hemos rallado previamente
Terminamos con la harina tamizada (también combinada con integral si has preferido hacer mi receta tal cual)



6. Ponemos la cucharadita de vainilla y ¡listo para verter al molde! Una vez la masa esté en el molde, colocamos  encima unas rodajitas de manzana que habremos cortado previamente.

7. Hornear durante 40 minutos. Ya sabéis, pinchar con un palito o cuchillo y si sale limpio está listo, si no, pues lo dejamos cinco minutillos más.

     De verdad que a mí me sorprendió porque es el bizcocho más jugoooooso que he probado en mi vida. Para mí, como mejor está es recién sacado de la nevera. Mira que hay bizcochos buenísimos recién salidos del horno, me atrevería a decir que la mayoría (bueno, sin estar calientes, después de haber enfriado un poco) pero éste, sin duda, fresquito está tan bueno que no puedes parar de engullir y engullir como una aspiradora! Jajaja!
¡ABSOLUTAMENTE RECOMENDABLE!
 

 

¡HASTA LA PRÓXIMA, BIZCOCHINES!