tarta esculpida con forma de pasta de dientes de chocolate en tres dimensiones

Esta es la historia de cómo cierto día se ponen en contacto conmigo para hacer una tarta para una celabración de empresa y cuando me dicen la temática digo: “Anda! Pero si es la pasta de dientes que tengo en mi neceser desde hace años”!. ¡Menuda coincidencia!

Y la verdad, yo encantada con este encargo por ME PIRRAN LAS TARTAS QUE REQUIEREN DE UN ACABADO LO MÁS REALISTA POSIBLE y aquí me ven mostrando el tubo de dentífrico que me facilitó FLUOCARIL para que lo tomara COMO REFERENCIA. Y es que no hay nada mejor que tener la referencia real junto a tí cuando esculpes y das forma a una tarta EN TRES DIMENSIONES REALISTA!

 

La tarta Súperchocolate tiene un éxito en Jessitartas que ha hecho que la recomiende como la infalible para cualquier fiesta, pero ya si hablamos de TARTAS ESCULPIDAS incluso suelo, según el diseño, ofrecerla como la única opción de sabor ya que la solidez que le aporta tanto el bizcocho y relleno no le resta un ápice de jugosidad, por lo que es la OPCIÓN IDEAL PARA DARLE FORMA Y QUE ESTÉ DELICIOSA. Aquí ven cómo era su interior. ¡Ñam!

¡Y ya comenzamos a forrarla! Lo primero de todo, el tapón!!!

                       

PARA QUE UNA TARTA REALISTA QUEDE PERFECTA, ES DECIR, LO MÁS ESPECTACULAR Y REALISTA POSIBLE, hay que DEDICARLE TIEMPO A LOS DETALLES, es súper importante. Llevan muchas horas, mucho trabajo con BISTURÍ, cortar letra a letra con plantillas que has impreso o elaborado previamente, pintar a mano, ya sea con rotuladores de tinta comestible o con pinceles y colorantes comestibles en gel, aerógrafo y lo dicho: PACIENCIA, TIEMPO, PROFESIONALIDAD Y MUCHO MIMO!

Estos son los INGREDIENTES para que una tarta de estas características tenga un buen resultado, el mejor posible y más aproximado a su referencia real. Por este motivo no son tartas precisamente económicasa, porque son tan personalizadas que te pueden llevar varias jornadas de trabajo.

Hay que tener en cuenta que no sólo es el tiempo que tengo que invertir en hornear los bizcochos y elaborar los rellenos, sino que luego, una vez relleno el bizocho tienes que meterlo en nevera, esperar a que enfríe para poder esculpirla, mientras enfría te lías con las plantillas o a preparar la base sobre la que la vas a colocar (en concreto la de esta tarta la corté con extremos redondeados para que fuera el marco perfecto sobre el que presentar la tarta según la forma de ésta), luego esculpir la tarta, cubrirla de ganaché y dejarla lisita, mezclar el fondant para lograr los tonos requeridos (madre mía ya estoy sudando de sólo recordarlo, jajaja)…

Y ya no les digo el trabajo previo de elaborar las plantillas, impresiones, cortar letra a letra, y un largo etcétera que puede parecer tedioso o pesado al leer, pero que madre mía, cómo lo disfruto! Y ya si encima tengo tiempo para dedicárselo sin prisas no les digo, es un regalo para mí!

     Fíjense, por ejemplo, en el detalle del código numérico con alguna letra que llevan los tubos de dentífricos en la base. Pues hasta eso quise que se reflejara, los marqué con unas letras y números que suelo usar para marcar galletas y a veces poner nombres propios sobre fondant. Me encantó el resultado…la hacía más real aún.

Espero que les haya gustado mi aventura dentífrica!

¡Hasta la próxima, bizcochines! Muuuac!